GRACIAS, SARA

Cuando comencé mi terapia con Sara mi entorno personal y familiar se acababa de derrumbar, literalmente hecho trizas. Mi mente estaba totalmente confusa y me encontraba en un estado de completo bloqueo emocional, después de varios años inmersa en una situación personal y familiar muy complicada. Las primeras sesiones que tuve con ella fueron un torrente de emociones desbocadas y desgarradas por mi parte que Sara recogió como un aluvión. Después, se tornaron más sosegadas y, poco a poco, estuve en disposición de colaborar con ella y entrar en un diálogo sanador, en el que Sara se empleó con total entrega y derrochó conmigo empatía, cercanía, serenidad, cariño y profesionalidad para así ayudarme a ver mi vida desde otra perspectiva, mostrándome caminos donde yo sólo veía muros, y me enseñó a valorarme y a quererme como punto de partida indispensable para confiar en mí misma y reconstruirme por dentro. A fecha de hoy, mis dificultades externas siguen estando ahí, pero Sara me ha proporcionado claves y herramientas para afrontarlas de otra manera, sin miedo y ofuscación, con mayor confianza en mí misma, porque Sara me ha enseñado a quererme y valorarme a mí misma, y por eso, sé que soy capaz de salir adelante.
Gracias, Sara, por aparecer en mi vida en el momento en que más me hacía falta tu ayuda y gracias también por tu inmensa humanidad y generosidad.